EL MITOTE DE ANA MARIA Cuando niña, en este país, Estados Unidos, sufrí muchas desilusiones. Mis dos culturas chocaban trágicamente, lo anglosajón con lo mexicano tradicional.Por el lado anglosajón quería ser independiente, segura, asertiva. Por el lado hispano, tenía que practicar docilidad, paciencia y reverencia a lo masculino.Me tomó mucho tiempo encontrar un plano confortable y aceptable de quién era yo como mujer mexicana nacida en Estados Unidos y, en especial, para una mujer exigente y de carácter fuerte, como soy yo.Mis padres, en especial mi madre, siempre me apoyaron. Ella siempre fue y será la mujer que yo emulé. Mi madre trabajando como organizadora de la unión en los años 70 y escribiendo poesías para ayudar espiritualmente a los trabajadores campesinos y, a la vez, dentro del núcleo de nuestra familia, de 8 personas,tendrá mi admiración y mi respeto y, por supuesto, mi amor incondicional.Mi padre fue un hombre inteligentísimo, de poca educación pero instruído en muchas materias por ser una persona que le encantaba leer y aprender. Fue mi maestro con más impacto.El nunca nos falló como padre, ya que siempre teníamos que comer y una modesta casa.Mi padre padecía de problemas de la espalda, pero sabiendo que no podía faltar al trabajo, iba en bicicleta a trabajar en esas mañanas de tinieblas y frío, supongo aguantando su dolor de espalda, mientras nosotros dormíamos calentitos en nuestras camas. Gracias a mi padre aprendí lo que es el sacrificio.Llega un tiempo en nuestras vidas, si es que hemos podido triunfar sobre varios obstáculos y fracasos, igual que apreciar hermosas experiencias y amistades, en la cual uno como humano puede reflexionar y darse cuenta de la vida en pareja.Ella no nos da a veces lo que pedimos, pero si lo que necesitamos y muchas veces lo que merecemos para reaccionar y corregir nuestros errores, cualquiera que hayan sido.Los indios Toltecas de México tenían una filosofía muy acertada en mi ver. Ellos decían que la vida era un sueño al cual le llamaban "El Mitote" o sea, distintas voces que discuten dentro de nuestra cabeza. No en el modo de una psicosis grave, si no en el sentido de conflictos impulsados por nuestro espíritu y los de nuestras experiencias de la vida, que a veces nos impiden realizar lo que queremos por temor y miedo.Su filosofía los llevaba a creer que nuestras vidas no son más que un sueño, cuyo creador es uno.Yo, desafotunadamente, no tenía idea de este concepto hasta ésta mi quinta década de vida. Teniendo ahora ese concepto, siempre de por medio, me enfoco más en lo que realmente me hace feliz y en lo que deben ser mis prioridades en esta vida, que sólo es prestada. Porque la vida no es un destino, si no una jornada.Mi filosofía es que la vida es como una escuela y como en toda escuela, hay alumnos que reprueban materias y otros que se destacan. Yo quiero ser de los que se destacan, sí, nada más para absorber y respirar profundo lo que la vida nos ofrece, sea dolorosa o bella. Mi propósito es aprender y luego compartir, igual que gozar de buenas amistades que son una bendición y, primordialmente de mi familia, que siempre ha sido lo que valoro más en mi vida personal.Me considero bendecida por todo lo bello que la vida me ha regalado, en especial cuando hay tantos que carecen de lo más mínimo en este mundo.Su servidora desea para todos ustedes una vida llena de alegría y satisfacción y si no, que se pregunten ¿ Por qué no?¡Hagan sus sueños realidad!Gracias amigos por apreciar mis esfuerzos y los de mis talentosos amigos del alma..AfectuosamenteAna María Amaral de RomeroAmadellaves2004 *Nota referente al texto.Los cuatro acuerdos por el Dr. Don Miguel Ruiz 1997 Los invito a visitar este mensaje sobre la violencia doméstica, mal que, entre todos, podemos erradicar. *Violencia*
EL MITOTE DE ANA MARIA
Cuando niña, en este país, Estados Unidos, sufrí muchas desilusiones. Mis dos culturas chocaban trágicamente, lo anglosajón con lo mexicano tradicional.Por el lado anglosajón quería ser independiente, segura, asertiva. Por el lado hispano, tenía que practicar docilidad, paciencia y reverencia a lo masculino.Me tomó mucho tiempo encontrar un plano confortable y aceptable de quién era yo como mujer mexicana nacida en Estados Unidos y, en especial, para una mujer exigente y de carácter fuerte, como soy yo.Mis padres, en especial mi madre, siempre me apoyaron. Ella siempre fue y será la mujer que yo emulé. Mi madre trabajando como organizadora de la unión en los años 70 y escribiendo poesías para ayudar espiritualmente a los trabajadores campesinos y, a la vez, dentro del núcleo de nuestra familia, de 8 personas,tendrá mi admiración y mi respeto y, por supuesto, mi amor incondicional.Mi padre fue un hombre inteligentísimo, de poca educación pero instruído en muchas materias por ser una persona que le encantaba leer y aprender. Fue mi maestro con más impacto.El nunca nos falló como padre, ya que siempre teníamos que comer y una modesta casa.Mi padre padecía de problemas de la espalda, pero sabiendo que no podía faltar al trabajo, iba en bicicleta a trabajar en esas mañanas de tinieblas y frío, supongo aguantando su dolor de espalda, mientras nosotros dormíamos calentitos en nuestras camas. Gracias a mi padre aprendí lo que es el sacrificio.Llega un tiempo en nuestras vidas, si es que hemos podido triunfar sobre varios obstáculos y fracasos, igual que apreciar hermosas experiencias y amistades, en la cual uno como humano puede reflexionar y darse cuenta de la vida en pareja.Ella no nos da a veces lo que pedimos, pero si lo que necesitamos y muchas veces lo que merecemos para reaccionar y corregir nuestros errores, cualquiera que hayan sido.Los indios Toltecas de México tenían una filosofía muy acertada en mi ver. Ellos decían que la vida era un sueño al cual le llamaban "El Mitote" o sea, distintas voces que discuten dentro de nuestra cabeza. No en el modo de una psicosis grave, si no en el sentido de conflictos impulsados por nuestro espíritu y los de nuestras experiencias de la vida, que a veces nos impiden realizar lo que queremos por temor y miedo.Su filosofía los llevaba a creer que nuestras vidas no son más que un sueño, cuyo creador es uno.Yo, desafotunadamente, no tenía idea de este concepto hasta ésta mi quinta década de vida. Teniendo ahora ese concepto, siempre de por medio, me enfoco más en lo que realmente me hace feliz y en lo que deben ser mis prioridades en esta vida, que sólo es prestada. Porque la vida no es un destino, si no una jornada.Mi filosofía es que la vida es como una escuela y como en toda escuela, hay alumnos que reprueban materias y otros que se destacan. Yo quiero ser de los que se destacan, sí, nada más para absorber y respirar profundo lo que la vida nos ofrece, sea dolorosa o bella. Mi propósito es aprender y luego compartir, igual que gozar de buenas amistades que son una bendición y, primordialmente de mi familia, que siempre ha sido lo que valoro más en mi vida personal.Me considero bendecida por todo lo bello que la vida me ha regalado, en especial cuando hay tantos que carecen de lo más mínimo en este mundo.Su servidora desea para todos ustedes una vida llena de alegría y satisfacción y si no, que se pregunten ¿ Por qué no?¡Hagan sus sueños realidad!Gracias amigos por apreciar mis esfuerzos y los de mis talentosos amigos del alma..AfectuosamenteAna María Amaral de RomeroAmadellaves2004
*Nota referente al texto.Los cuatro acuerdos por el Dr. Don Miguel Ruiz 1997
Los invito a visitar este mensaje sobre la violencia doméstica, mal que, entre todos, podemos erradicar.
*Violencia*
Entrada - Biografía - Mi Portal - Portal Amigos - Agradecimientos Contactarme - Leer Libro visitantes - Firmar libro visitantes