Que tu vida no
se llene de abrojos
Que hagan tu
rostro lucir marchitado.
El ultimo
acto de mi vida
Habrá, sin duda,
ya finalizado
Y de este mundo,
mi despedida,
Con el último
aliento habré dado.
Si te doliera
mi partida sin retorno,
Y ello causara
angustia en tu corazón,
Que dos lágrimas
de tu cara sea su adorno,
Mas nunca dejes
al dolor nublarte la razón.