










|


MARZO
No hay amante
tan inconstante
como él.
Frío, lejos,
con sólo un
soplido
te enfrias.
Después, sin
aviso,
él te calienta
con el calor de
su fuego
que arde por
dentro
de sus entrañas.
No hay amigo
tan infiel como
él.
Te manda flores,
rosas blancas y
tulipanes rojos,
alegrando tus días.
Cuando, en un
instante,
destroza todo
con sólo una
mano,
dejando que los
pétalos
cubran el suelo.
No le preguntes
por qué es
como es.
Nunca sabes
si te gritará
...
el enojón,
o si te
susurrará,
otra vez tu
amante,
otra vez tu
amigo ...
Siempre sólo
siendo
marzo.
|