HOMBRE DIVINO

Late en tu pecho un corazón carnívoro de pantera
espera su noche de luna llena para
abalanzarse sobre premio adorado.
En tus párpados callas esa pasión que se te escapa
como rayitos de luz al soñar, de tus pupilas.
Mientras duermes tu memoria rebasa
siglos de emperadores extranjeros y guerras antiguas
y de ellas haces un escudo masculino que ahora se refleja en tu faz.
Ante tu perfil hacen fiesta los Ángeles con antifaces femeninos
tomando vino tinto de tus labios temblorosos y tentadores.
Rectitud, fuerza, locomoción en piernas.
Como en un eje caminas con propósito, ritmo, aire,
pisadas medidas y calculadas ante cualquier turbulenta tormenta.
En tus manos fuertes, nacen caricias que inventó el Dios Eros 
y las flores se doblegan ante ese toque sutil y tierno.
Hombre divino que se escapó del Jardín del Edén ven a mis
brazos y descansa en ellos mientras te beso lentamente.

esos labios que me invitaron a comer de tu fruta carnesi 

Ana María Amaral de Romero
copyright 2003
 

                 

 

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