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¡PASION!
¡Pasión!
No la que nos estremece, piel ansiosa para amar.
Ni la que con el tiempo recordamos cual pétalos de rosas olvidados.
Bravo a la pasión de los valientes !
Ellos que permiten poseerla en su todo
no los temerosos que la consumen en cucharaditas de plata
de dandis con corbatas y propósitos honorables.
No de lluvia de violetas en abril sobre pastos manicurados.
Ni de noches azul marino en playas de arena blanca.
Bravo a los que la viven en tajadas de color bermellón!
Bohemios obsesionados, poetas que la beben para existir
la respiran por su poros, y les bailan musas dentro sus desquiciadas cabezas
transformando su embeleso en diademas que portan sobre sus frentes.
Bravo a los Van Goghs, las Fridas, los Cristos,
sus mentes corriendo a la velocidad de su luz para entregarle todo.
Pasión de lujurias y locuras nunca inventadas
de obligaciones mentales que encaprichan la razón
que se encajan en el cerebro y envenenan.

Pasión!
No la que se palpa con guantes blancos
ni la que todos sueñan conocer antes de morir.
La pasión de las sirenas que buscan a sus marineros
en la bruma del vasto mar sabiendo que se mueren
después de amar!

Pasión
No de novelas que en papel tiñen la verdad.
Ni de ingenuos que la piensan poder atrapar.
Pasión que en penumbras besas mis parpados
dejando tu testamento en un líquido záfiro
para lucirla eternamente embriagada por tu hechizo
Ana María Amaral de Romero
©copyright 2005
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